Publicado el jueves, 15 de noviembre de 2007 a las 10:22
Hola a todos y bienvenidos a una nueva entrega de Fauna Métrica, he pensado hacer una serie semanal, así que todos los jueves escribiré algo sobre la rica fauna que pasea bajo nuestros pies, en los oscuros rincones del metro.

He estado a punto de titular a este capítulo "La madre que le parió", pero parecería más ofensivo para el cachorro que para el animal que ocupa nuestro detallado estudio de hoy.

La Mamá espera impaciente en la estación del metro y si la miras atentamente puedes ver como sus ojos buscan la manera de molestar todo lo que se pueda... Ahí llega el metro, la Mamá coje su "artilugio de estorbar", también llamado carrito de bebé, y lo utiliza a modo de quitanieves, apartando a cualquier desaprensivo que se haya puesto entre ella y la puerta del vagón del metro...

Suele entrar la primera. Entrar en primer lugar es la segunda cosa que más le gusta a esta especie. La primera (lo que más le gusta) es quedarse quieta, inmóvil y en medio, nada más cruzar el umbral del vagón... Ahí está ella, de 400 personas que esperaban el metro ella ha sido la primera a base de empujones, codazos y atropellos con su querido "artilugio de estorbar", ha cruzado la puerta y se ha parado, condenando al resto a tener que pedir permiso para entrar al vagón... Si les parecen extrañas estas costumbres no se asombren todavía... porque aún hay más...

La Mamá entra tan rápido en el metro que ni siquiera deja salir al resto, es más, en su intento por entrar la primera arrolla a todo cristo que se le ponga por delante, al parecer su "artilugio de estorbar" le proporciona poderes extraños y le priva de algunos sentidos. Por ejemplo, le otorga una cabezonería desproporcionada y se torna obcecada y tozuda, a cambio, pierde por completo el sentido del oído y no escucha los gritos que le dedica el resto de fauna... Al "Señora... quiere dejar salir?" ella contesta con la más absoluta indiferencia... es más, si puede se vuelve más insistente a la hora de entrar, dando pequeños empujones con su "artilugio de estorbar", atropellando a todo el que puede a la altura del tobillo.

Puedo contar un encuentro que tuve con un miembro de esta especie (lo puedo contar de milagro, ya que casi me cuesta la vida)... Estaba en el tranvía, un ejemplar de Mamá ocupaba toda la puerta y yo quería salir, el tranvía estaba repleto de gente, ella estaba altamente satisfecha pues su "artilugio de estorbar" estaba cumpliendo a la perfección su cometido, casi provoca la caída de un joven universitario (lástima que pudo agarrarse a última hora a un palo)... Llegamos a la parada de Benimaclet, donde aproximadamente 120 personas querían bajar, ella ni se inmuta, de espaldas a la gente. Le toqué el hombro y le dije "Disculpe? nos deja salir?" craso error... el ejemplar, dotado de los superpoderes que le otorga el "artilugio de estorbar" se volvió hacia mí rápidamente y me perdonó la vida con la mirada... luego, con una expresión oral digna de una inteligencia subnormal dijo: "Psss... No toques". Así que si os encontráis a uno de estos ejemplares recordad que son muy violentos e inestables.


En Japón, las Mamás hacen verdaderos estragos. En este vídeo se muestra la consecuencia de dejar pasar a una de ellas la primera... El ejemplar se paró en la puerta, prohibiendo así el acceso hacia los pasillos. Sus terribles consecuencias se muestran en el vídeo.
Dentro del metro había sitio de sobra en los pasillos (incluso había asientos libres)


Algunas veces, varios ejemplares se alían para formar un "bloque de estorbo superior", entran todas a la vez y aparcan sus respectivos "artilugios de estorbar" en la puerta... ahí ya no hay nada que hacer, mejor que intentes entrar por otra puerta, estos seres aguantan las cargas mejor que las legiones romanas o la falanje etrusca, nadie puede pasar por ahí, se convierten en Gandalf en el puente de Kazhad-Dhum o en Leónidas en la batalla de las termópilas.

Después de muchos estudios se ha llegado a la conclusión de que en el 11% de las ocasiones, el "artilugio de estorbar" contiene una cría de Mamá, este cachorro complementa la molestia ocasionada por medio de gritos, llantos y lloros. El otro 89% de las veces, el "artilugio de estorbar" contiene una barra de pan del mercadona y dos cartones de leche de soja...

No te pierdas un nuevo capítulo de Fauna Métrica la próxima semana.

Abrazos para todos
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3 comentarios:

15 de noviembre de 2007 14:09 , Empar dijo...

Así q... A partir d ahora., los jueves un nuevo capítulo d la fauna métrica... :P

La verdad es que los carritos dan por saco. A mí una vez m pisó una bici... ¬¬ Q no se ni como la metieron pero bueno, tampoco dejan sitio.
X lo del vídeo. Lo vi una vez por la tele. Hay que ver como se complican estos chinos.
Besos

 
15 de noviembre de 2007 14:44 , rosquilleta dijo...

increible... hace tiempo que no cojo el metro, pero miedo me da!!

Me alegro de qu eno perdieras la vida en tu esperiencia...

 
15 de noviembre de 2007 20:09 , eva dijo...

jejeje,me mola que hayas continuado la serie,hoy me ha atropellado un carrito de esos en el bus,jaja. Deberían de plantearse seriamente de hacer cursillos de: "Como llevar, sin que nadie salga herido, el carrito del bebé"
Pero bueno, yo la verdad es que cuando veo a una mujer de estas con el nano llorando, la cara de strees...me dan hasta pena!!y pienso: donde esta tu marido?...La verdad es que sí, pocas muy pocas (y ahora mismo no recuerdo ninguna) he visto a hombres solos con un carrito,se ve que es un artilugio que aparte de extraños poderes, repele a los hombres...(hachazo)jajaja.

Me he reido mogollón con el vídeo, yo no lo había visto, y si sabia que los chinos van apretujaos, pero no esperaba que tanto...madre mia!!
Bueno ahora esperar al jueves que viene pa que siga la serie...que emoción!!!jajaja
Un besazo, nos vemos el sábado