Publicado el jueves, 22 de noviembre de 2007 a las 09:52
Bienvenidos de nuevo a otra espectacular aventura de Fauna métrica, hoy nos adentraremos en el mundo de los lectores, esos curiosos seres que proliferan sin medida ni control, una nueva especie de superpredadores? quién sabe?
Precisamente hoy me he encontrado con Tigre en el metro y hemos hablado de ellos mientras nos rodeaban...
Al igual que las mamás tienen su "artilugio de estorbar", los lectores tienen su propio mecanismo de ataque y defensa, éste lo suelen encontrar en las repisas de piedra de las paradas de metro o en los bancos de los mismos... un periódico.
Ahí está,encima del banco... dobladito, inofensivo, pero cuando lo coje se convierte en una herramienta de gran utilidad para el lector... Digamos que el lector es un híbrido entre mamá e incomunicado... Si Darwin levantara la cabeza haría unas cuantas hipótesis sobre la evolución...
Y es que cuando el lector coge su periódico se vuelve igual de autista que un incomunicado (aunque no tanto) y puede llegar a estorbar como una mamá (aunque no tanto). El lector no entiende de edades ni sexos, puedes encontrar ejemplares imberbes o maduros, tanto machos como hembras... eso si... se subdividen en cómodos (los que se sientan) o estorbosos (los que se quedan de pie).
Los lectores cómodos suelen ocupar 3 asientos, el ejemplar ocupa la plaza central, mientras que la derecha la ocupa la página derecha del periódico y la izquierda la ocupa la página izquierda del periódico y... su pie... ya que cruza las piernas para apoyar el periódico sobre la pierna cruzada. Si alguien, en un intento por sentarse al lado del lector hace que pierda la línea que estaba leyendo, el lector dedica la más alegre de sus miradas fulminantes y piensa "Joder, ya me he perdido!, ahora no sé de qué se ha operado Yola Berrocal esta semana".
Aún así... el lector cómodo no es el ejemplar más peligroso.
Su hermano, el lector estorboso... ese sí que tiene delito...
El lector estorboso entra al metro con el periódico ya abierto, se va a mitad de un pasillo y lee con detalle cada una de las noticias. Cada vez que el metro traquetea, el lector estorboso traquetea con él, rebotando con todas las ingenuas personas que se han puesto (o les ha tocado ponerse) a su lado. Al tener los brazos abiertos y las manos ocupadísimas sujetando tan interesante lectura, no puede asirse a los palos y va golpeando con manos, cabeza y pecho a sus pobres vecinos.
Si me permiten un consejo, apreciados lectores, en el supuesto de poder ceder el asiento a una abuelita, una embarazada de 8 meses y 25 días, o un lector estorboso... cédanselo al lector y conviértanlo en un cómodo... por el bien de todos, porque si lo ceden a alguna de las otras personas puede que el estorboso acabe con alguien (sobre todo si se encuentra en la línea 1, donde el "cha-ca-chá del tren" parece un terremoto).
Avisados quedan, ahora su superviviencia... depende de ustedes mismos.
El jueves que viene... más Fauna Métrica, aquí, en el blog.
Abrazos para todos... y muchachos... tengan cuidado ahí fuera.
Precisamente hoy me he encontrado con Tigre en el metro y hemos hablado de ellos mientras nos rodeaban...
Al igual que las mamás tienen su "artilugio de estorbar", los lectores tienen su propio mecanismo de ataque y defensa, éste lo suelen encontrar en las repisas de piedra de las paradas de metro o en los bancos de los mismos... un periódico.
Ahí está,encima del banco... dobladito, inofensivo, pero cuando lo coje se convierte en una herramienta de gran utilidad para el lector... Digamos que el lector es un híbrido entre mamá e incomunicado... Si Darwin levantara la cabeza haría unas cuantas hipótesis sobre la evolución...
Y es que cuando el lector coge su periódico se vuelve igual de autista que un incomunicado (aunque no tanto) y puede llegar a estorbar como una mamá (aunque no tanto). El lector no entiende de edades ni sexos, puedes encontrar ejemplares imberbes o maduros, tanto machos como hembras... eso si... se subdividen en cómodos (los que se sientan) o estorbosos (los que se quedan de pie).
Los lectores cómodos suelen ocupar 3 asientos, el ejemplar ocupa la plaza central, mientras que la derecha la ocupa la página derecha del periódico y la izquierda la ocupa la página izquierda del periódico y... su pie... ya que cruza las piernas para apoyar el periódico sobre la pierna cruzada. Si alguien, en un intento por sentarse al lado del lector hace que pierda la línea que estaba leyendo, el lector dedica la más alegre de sus miradas fulminantes y piensa "Joder, ya me he perdido!, ahora no sé de qué se ha operado Yola Berrocal esta semana".
Aún así... el lector cómodo no es el ejemplar más peligroso.
Su hermano, el lector estorboso... ese sí que tiene delito...
El lector estorboso entra al metro con el periódico ya abierto, se va a mitad de un pasillo y lee con detalle cada una de las noticias. Cada vez que el metro traquetea, el lector estorboso traquetea con él, rebotando con todas las ingenuas personas que se han puesto (o les ha tocado ponerse) a su lado. Al tener los brazos abiertos y las manos ocupadísimas sujetando tan interesante lectura, no puede asirse a los palos y va golpeando con manos, cabeza y pecho a sus pobres vecinos.
Si me permiten un consejo, apreciados lectores, en el supuesto de poder ceder el asiento a una abuelita, una embarazada de 8 meses y 25 días, o un lector estorboso... cédanselo al lector y conviértanlo en un cómodo... por el bien de todos, porque si lo ceden a alguna de las otras personas puede que el estorboso acabe con alguien (sobre todo si se encuentra en la línea 1, donde el "cha-ca-chá del tren" parece un terremoto).
Avisados quedan, ahora su superviviencia... depende de ustedes mismos.
El jueves que viene... más Fauna Métrica, aquí, en el blog.
Abrazos para todos... y muchachos... tengan cuidado ahí fuera.


3 comentarios:
esta mañana fui en metro lellendo el periodico... jeje.
de pie o sentado? :-P
de pie!!!
jajajaja