Publicado el viernes 30 de noviembre de 2007 a las 10:37
Hoy, por ser viernes, actualizo con dos posts.
He tenido que esperar pacientemente para hablar de Lince porque quería dedicarle un post una vez hubiera pasado su boda. Me ha costado, porque durante este tiempo, como desde siempre, nos han pasado mil historias y quería haber hablado de él antes.
Lince es un fenómeno de la naturaleza, es un crack con superpoderes. Conocido también como el especialista o el profesional (... en otros círculos también se le conoce como el psicópata), Lince es una de las mejores personas que conozco. Yo no tengo hermanos biológicos, pero le quiero como si fuese mi hermano. Nos conocemos desde hace unos 14 años, desde que éramos tiernos infantes, patrulleros llenos de inocencia. Desde entonces nos han pasado muchísimas aventuras, muchas rutas juntos, muchas actividades, muchas historias y cuentos que nos costó comprender.
Somos tan parecidos y tan diferentes a la vez, es complicado explicarlo, digamos que buscamos lo mismo por diferentes caminos, pero supongo que nos pasará a todos, al menos yo lo veo así con el resto de mis hermanos: Lince, Puma, Coyote, Cóndor, las Mapaches... todos diferentes en las formas pero iguales en el fondo. De Lince quiero destacar su clarividencia y determinación, es ese tipo de gente que no piensa en que las cosas pueden salir mal, él hace lo que tenga que hacer y sabe que todo va a salir bien.
Con los chavales es un genio, sabe qué tono debe utilizar en todo momento para que el mensaje quede claro. Como dice Coyote, él no dice las cosas claras, las dice cristalinas. Es maravilloso ver como se revuelca en el barro el primero para demostrar a los chavales que no pasa nada por mancharse, siempre está dispuesto a ser el primero para enseñar, por medio del ejemplo, cómo se hacen las cosas y lo más importante... con qué actitud hay que tomárselas.
Desde siempre ha tenido las cosas claras, mucho más claras que yo, a veces me gustaría tenerlo tan claro como él o Coyote o Puma, yo siempre le doy muchas vueltas a las cosas. Él sabe lo que es correcto y lo aplica hasta la última de las consecuencias. He aprendido un montón de él, de sus teorías educativas, de sus juegos y de ponerle un par de bolas cuando hace falta. Creo que hacemos un buen equipo en la tropa, pero es que Lince creo que hace buen equipo con todo el mundo. Es una persona atenta y cordial, siempre dispuesto a ayudar a un amigo aunque sea a la 1:00 de la madrugada de un lunes. Es tan atento con sus amigos que nos es difícil devolverle tantos favores y tanta dedicación... y por mi parte, Lince, lo siento.
Podría hablar de las 1359 virtudes que tiene, desde su habilidad para inventar grandes juegos en cuestión minutos, hasta la templanza que muestra en los momentos difíciles (ya digo que este tío es un monstruo, un verdadero crack!), pero no lo haré, hay que conocerle para entender hasta dónde llega su influencia, hasta dónde llega su toque personal que deja en todas las personas que tienen la suerte de compartir algún momento a su lado.
Recuerdo el campamento de Arquela de 2006. Acechamos a unos simpáticos borrachuzos que rondaban el campamento y nos enteramos que querían venir "a armarla dónde los bollicaos" (literalmente), montamos una especie de guardia nocturna y a las 4:00 de la madrugada aparecieron apestando a alcohol. Lince estuvo allí el primero, tanto si hay que repartir como si hay que recibir él está en primera fila, y ya se sabe... "a los lobos con palos"..., habíamos unos cuantos montando guardia pero él solito se bastó para redirigir a los 4 macarras hacia las afueras del campamento, los 4 a la vez... caminito, por donde habéis venido, os váis... sin titubeos, sin apartar la mirada... un verdadero especialista. Los capullines, que se alimentan básicamente del miedo de los demás, vieron que con este no podrían, ni 4 ni 40... a Lince no le bacilaréis... y eso que eran bastante más grandes (en tamaño) que nosotros.
En fin, que segurié poniendo historias y anécdotas que he vivido con él, él sabe todo el aprecio que le tengo (la única canción que he compusto habla de él) y estoy convencido que "aún hay mucha senda por caminaaaaaaar".
Un abrazo para todos. Hoy, como es lógico, uno especialmente fuerte y calido para Lince (que espero que reciba en mitad del mediterráneo, en el crucero que te cagas que se está pegando).
Buen fin de semana.
He tenido que esperar pacientemente para hablar de Lince porque quería dedicarle un post una vez hubiera pasado su boda. Me ha costado, porque durante este tiempo, como desde siempre, nos han pasado mil historias y quería haber hablado de él antes.
Lince es un fenómeno de la naturaleza, es un crack con superpoderes. Conocido también como el especialista o el profesional (... en otros círculos también se le conoce como el psicópata), Lince es una de las mejores personas que conozco. Yo no tengo hermanos biológicos, pero le quiero como si fuese mi hermano. Nos conocemos desde hace unos 14 años, desde que éramos tiernos infantes, patrulleros llenos de inocencia. Desde entonces nos han pasado muchísimas aventuras, muchas rutas juntos, muchas actividades, muchas historias y cuentos que nos costó comprender.
Con los chavales es un genio, sabe qué tono debe utilizar en todo momento para que el mensaje quede claro. Como dice Coyote, él no dice las cosas claras, las dice cristalinas. Es maravilloso ver como se revuelca en el barro el primero para demostrar a los chavales que no pasa nada por mancharse, siempre está dispuesto a ser el primero para enseñar, por medio del ejemplo, cómo se hacen las cosas y lo más importante... con qué actitud hay que tomárselas.
Desde siempre ha tenido las cosas claras, mucho más claras que yo, a veces me gustaría tenerlo tan claro como él o Coyote o Puma, yo siempre le doy muchas vueltas a las cosas. Él sabe lo que es correcto y lo aplica hasta la última de las consecuencias. He aprendido un montón de él, de sus teorías educativas, de sus juegos y de ponerle un par de bolas cuando hace falta. Creo que hacemos un buen equipo en la tropa, pero es que Lince creo que hace buen equipo con todo el mundo. Es una persona atenta y cordial, siempre dispuesto a ayudar a un amigo aunque sea a la 1:00 de la madrugada de un lunes. Es tan atento con sus amigos que nos es difícil devolverle tantos favores y tanta dedicación... y por mi parte, Lince, lo siento.
Podría hablar de las 1359 virtudes que tiene, desde su habilidad para inventar grandes juegos en cuestión minutos, hasta la templanza que muestra en los momentos difíciles (ya digo que este tío es un monstruo, un verdadero crack!), pero no lo haré, hay que conocerle para entender hasta dónde llega su influencia, hasta dónde llega su toque personal que deja en todas las personas que tienen la suerte de compartir algún momento a su lado.
Recuerdo el campamento de Arquela de 2006. Acechamos a unos simpáticos borrachuzos que rondaban el campamento y nos enteramos que querían venir "a armarla dónde los bollicaos" (literalmente), montamos una especie de guardia nocturna y a las 4:00 de la madrugada aparecieron apestando a alcohol. Lince estuvo allí el primero, tanto si hay que repartir como si hay que recibir él está en primera fila, y ya se sabe... "a los lobos con palos"..., habíamos unos cuantos montando guardia pero él solito se bastó para redirigir a los 4 macarras hacia las afueras del campamento, los 4 a la vez... caminito, por donde habéis venido, os váis... sin titubeos, sin apartar la mirada... un verdadero especialista. Los capullines, que se alimentan básicamente del miedo de los demás, vieron que con este no podrían, ni 4 ni 40... a Lince no le bacilaréis... y eso que eran bastante más grandes (en tamaño) que nosotros.
En fin, que segurié poniendo historias y anécdotas que he vivido con él, él sabe todo el aprecio que le tengo (la única canción que he compusto habla de él) y estoy convencido que "aún hay mucha senda por caminaaaaaaar".
Un abrazo para todos. Hoy, como es lógico, uno especialmente fuerte y calido para Lince (que espero que reciba en mitad del mediterráneo, en el crucero que te cagas que se está pegando).
Buen fin de semana.












