Publicado el miércoles 12 de marzo de 2008 a las 21:56
No todas las especies que habitan bajo nuestros pies son molestas. Existen unas pocas especies que pueden lograr que nuestro tránsito por los oscuros túneles sea más entretenido. Hoy nos centraremos en una de esas especies. Señoras y señores, comienza la sexta entrega de Fauna Métrica. Hoy: el bebé.
El bebé suele ir acompañado de un ejemplar de mamá, con su inseparable e inoportuno "artilugio de estorbar". Pero compañías molestas aparte, el bebé es uno de los pocos individuos que habitan el subsuelo por el que no te sientes amenazado. Es más... desprenden una inocencia y naturalidad que ya las quisiéramos muchos. Es uno de los seres que más me gusta observar y analizar.
El bebé no necesita más que la voz electrónica que avisa de "Próxima parada..." para entretenerse, en seguida busca a su mamá con los ojos muy abiertos, como si quisiera compartir con ella el gran descubrimiento que ha hecho... ha escuchado una voz del techo... miro la situación, miro los ojos extrañados del bebe... y le entiendo, sé lo que piensa... porque yo también me lo estoy preguntando: ¿Dónde se esconderá esa mujer?¿en el techo?
Pero hay momentos en los que no hay ningún sonido... No pasa nada... el bebé es imposible de aburrir, mientras el resto de viajeros parece que tengan vacía la mirada, como si no tuvieran vida (o ganas de vivir) a las 8:00 de la mañana, el bebé mira para todos lados y ahí está... lo ve y lo quiere... el palo amarillo para cogerse. Lo coge, lo aprieta y constantemente mira a su madre, yo le veo y vuelvo a saber lo que piensa, es evidente, yo tambien lo pienso... "en cuanto no mire nadie, voy a morder el palo".
A algunos ejemplares se les queda esta cara cuando descubren que hay más bebés en el Metro (o en el mundo). También es la cara típica que se les queda cuando se dan cuenta de que las letras rojas de los monitores... ¡¡¡se mueven!!!
En extrañas situacione el bebé no consigue sonidos o palos amarillos para entretenerse... sin problema. ¿Para que están los pies si no los usas (va en un carrito)?... Pues fácil, para metérselos en la boca. Ummm... un pequeño problema, con el zapato no le cabe... pero el bebé está curtido en las más duras lides y sabe cómo arreglar la situación... Zapatos fuera!!... ahora sí... sólo le queda el calcetín, pero ya no es una molestia para una buena ració matutina de pies.
Me encanta ver a los bebés en el metro, es uno de los pocos momentos en los que desconecto de observar al resto de seres que habitan en las profundidades y me maravillo de las cosas que hacen, no tienen ninguna maldad, incluso cuando se enfadan con su peluche de Micky o de Epi y Blas, lo hacen sin maldad. Probablemente digi-evolucionen y se conviertan el ejemplares de incomunicados o de lectores, pero eso ya lo dirá el tiempo. Ese es el momento de disfrutar de las cosas de su tamaño (pequeñas) y de hacer las cosas que les apetece sin pensar en lo que dirán los demás... lo que me lleva a pensar... Qué difícil es hacer las cosas mal cuando las haces sin maldad.
Para todos los que viajáis en el Metro os aconsejo que observéis a los bebés, es un momento en el que puedes ver lo que hacen y disfrutar de la originalidad e inocencia en estado puro. Ellos no saben de política, les importa un pepino Mariano o José Luis, todavía ningún profesor les ha cogido manía, ningún malnacido les ha atracado en un callejón y no conocen más amor que el de sus madres. Son como un vaso vacío que se puede llenar de agua cristalina o de veneno ponzoñoso.
Es curioso que algunas personas no aguanten la mirada fija con la de un bebé, se incomodan y terminan apartándola y mirando al suelo. Tengo una teoría al respecto, creo que Coyote, Lince, Cóndor y el resto de los eternos Padawan compartimos la misma opinión.
Un fuerte abrazo para todos.
El bebé suele ir acompañado de un ejemplar de mamá, con su inseparable e inoportuno "artilugio de estorbar". Pero compañías molestas aparte, el bebé es uno de los pocos individuos que habitan el subsuelo por el que no te sientes amenazado. Es más... desprenden una inocencia y naturalidad que ya las quisiéramos muchos. Es uno de los seres que más me gusta observar y analizar.
El bebé no necesita más que la voz electrónica que avisa de "Próxima parada..." para entretenerse, en seguida busca a su mamá con los ojos muy abiertos, como si quisiera compartir con ella el gran descubrimiento que ha hecho... ha escuchado una voz del techo... miro la situación, miro los ojos extrañados del bebe... y le entiendo, sé lo que piensa... porque yo también me lo estoy preguntando: ¿Dónde se esconderá esa mujer?¿en el techo?
Pero hay momentos en los que no hay ningún sonido... No pasa nada... el bebé es imposible de aburrir, mientras el resto de viajeros parece que tengan vacía la mirada, como si no tuvieran vida (o ganas de vivir) a las 8:00 de la mañana, el bebé mira para todos lados y ahí está... lo ve y lo quiere... el palo amarillo para cogerse. Lo coge, lo aprieta y constantemente mira a su madre, yo le veo y vuelvo a saber lo que piensa, es evidente, yo tambien lo pienso... "en cuanto no mire nadie, voy a morder el palo".
A algunos ejemplares se les queda esta cara cuando descubren que hay más bebés en el Metro (o en el mundo). También es la cara típica que se les queda cuando se dan cuenta de que las letras rojas de los monitores... ¡¡¡se mueven!!!En extrañas situacione el bebé no consigue sonidos o palos amarillos para entretenerse... sin problema. ¿Para que están los pies si no los usas (va en un carrito)?... Pues fácil, para metérselos en la boca. Ummm... un pequeño problema, con el zapato no le cabe... pero el bebé está curtido en las más duras lides y sabe cómo arreglar la situación... Zapatos fuera!!... ahora sí... sólo le queda el calcetín, pero ya no es una molestia para una buena ració matutina de pies.
Me encanta ver a los bebés en el metro, es uno de los pocos momentos en los que desconecto de observar al resto de seres que habitan en las profundidades y me maravillo de las cosas que hacen, no tienen ninguna maldad, incluso cuando se enfadan con su peluche de Micky o de Epi y Blas, lo hacen sin maldad. Probablemente digi-evolucionen y se conviertan el ejemplares de incomunicados o de lectores, pero eso ya lo dirá el tiempo. Ese es el momento de disfrutar de las cosas de su tamaño (pequeñas) y de hacer las cosas que les apetece sin pensar en lo que dirán los demás... lo que me lleva a pensar... Qué difícil es hacer las cosas mal cuando las haces sin maldad.
Para todos los que viajáis en el Metro os aconsejo que observéis a los bebés, es un momento en el que puedes ver lo que hacen y disfrutar de la originalidad e inocencia en estado puro. Ellos no saben de política, les importa un pepino Mariano o José Luis, todavía ningún profesor les ha cogido manía, ningún malnacido les ha atracado en un callejón y no conocen más amor que el de sus madres. Son como un vaso vacío que se puede llenar de agua cristalina o de veneno ponzoñoso.
Es curioso que algunas personas no aguanten la mirada fija con la de un bebé, se incomodan y terminan apartándola y mirando al suelo. Tengo una teoría al respecto, creo que Coyote, Lince, Cóndor y el resto de los eternos Padawan compartimos la misma opinión.
Un fuerte abrazo para todos.


5 comentarios:
joo a mi me gustaria ser bebe..x)
Es la etapa que te importa todo una mi****..x)
Yo de lunes a viernes voy en metro y casi siempre entra una mama,o papa con su bebe en el carrito..yo soy de esas personas que se quedan empanas mirando al bebe a ver que mundo descubre hoy,aveces me da x sacarles la lengua...y me alegran el dia cuando te miran y sonrien,son un cielo!!!^^
Me a gustado tu post de hoy!!
Nos vemos este sbd!!
un abrazoo..weno..miles de abrazos!!!
besos!!^^
A mi los bebes y niños muy pequeños me chiflan!!
No puedo evitar ponerles caras!!
Lo mejor es que algunos son unos sin vergüenza y se empiezan a reir a carcagadas!!
Muchos besitos!!
jejeje, eternos padawans.... jajajja.
y apoyo la moción:
¡¡Eva, hazte un blog!!
o un foto blog.
o lo que sea!!
Simplemente son un sol x muchas pataletas q den, x muchos lloros que cojan y x muchos pañales q t hagan cambiar... Siguen siendo niños, llenos de inocencia. Yo también me pongo a mirarlos en el metro, no sé como me lo monto q siempre terminan sacándome la lengua... :)
Me encantan.
Un beso
Ayyy!! Hola David!! soy Rebe!
Como me he acordado de tí estos dias en Paris, todo el dia cogiendo metros e histórias, allí ni hablan, ni cantan, ni miran, ni nada de nada! me fijé mucho y todos iban en silencio con la mirada perdida... daba mucha penita. Tengo ganas de veros!
un besote!