Publicado el lunes 21 de abril de 2008 a las 20:28
Habitación... ya ni me acuerdo...
Era pequeño y delgado, tenía un curioso bigote y unas gafas de culo de vaso, al menos tendría un millón de dioptrías en cada ojo. Siempre peinado impecablemente y cuando llevaba el uniforme, todos los que nos fijábamos en él nos percatábamos que las cuatro maderas que llevaba al cuello indicaban que era más grande de lo que aparentaba. Cuando lo conocías confirmabas que era uno de los grandes. Le pondremos de nombre ficticio... Alvarito.
Entramos Lince, Puma y yo... acababan de operarle a vida o muerte del corazón y allí, tumbado, nos recibió con una gran sonrisa.
-¿Cómo estás?
-Bien, chicos, muchas gracias. Estoy asombrado de toda esta maravilla técnica. Los hospitales llenos de instrumentos para operar y los conocimientos de los doctores, es impresionante.
-Bueno, Alvarito, es su trabajo, se da por hecho que saben operar y manejar esos cachibaches.
Y aquí vino la lección...
"Pero es asombroso, hay que asombrarse, hay que tener curiosidad. Lo mejor que podemos hacer con las cosas que nos rodean es mirarlas con ojos de niño. Intentando comprenderlas y asombrándonos de cualquier pequeño detalle. No hay que caer en el vicio de suponer que el doctor sabe operar. Ya sé que el doctor sabe hacer operaciones pero no por ello hay que dejar de notar la sensación de que ese hombre ha salvado mi vida... y eso es asombroso.
Para los niños pequeños todo es nuevo... todo lo miran, lo tocan, quieren descubrir. Esa es la actitud que debemos tener, descubrir cada día algo nuevo. Las personas que dicen que son demasiado viejas como para cambiar ya no tienen nada que hacer en esta vida. Cambiar es aprender, es adaptarse a la vida y seguir siempre adelante; si no estás dispuesto a aprender todos los días no sé qué haces aquí. Yo todos los días aprendo muchas cosas tan solo de camino al trabajo. Intento asombrarme de todas las situaciones y tener esa mirada de niño. Se pueden aprender muchísimas cosas de la gente tan sólo observándolas, sin que nadie te enseñe".
Siempre nos defendió, desde el primer día que llegó al grupo hizo una "apuesta" por los más jóvenes, apoyándonos y ayudándonos en todo lo que pudo, pero dándonos el protagonismo que él tuvo tiempo atrás. Era un crack... un verdadero galáctico.
Ya no está con nosotros, ahora brilla en una estrella y desde allí nos observa con sus ojos de niño y sigue aprendiendo día tras día. Nosotros miramos hacia lo alto por las noches y seguimos notando su apoyo. El grupo no sería lo mismo sin él y es que por donde pasó, dejó una profunda huella.
Sin embargo el post de hoy no es para él, sino para vosotros. Para los que seguís sus consejos, os asombráis de las cosas cotidianas y tenéis esa sana curiosidad de cómo funcionan las cosas.
Un abrazo para todos.
Era pequeño y delgado, tenía un curioso bigote y unas gafas de culo de vaso, al menos tendría un millón de dioptrías en cada ojo. Siempre peinado impecablemente y cuando llevaba el uniforme, todos los que nos fijábamos en él nos percatábamos que las cuatro maderas que llevaba al cuello indicaban que era más grande de lo que aparentaba. Cuando lo conocías confirmabas que era uno de los grandes. Le pondremos de nombre ficticio... Alvarito.
Entramos Lince, Puma y yo... acababan de operarle a vida o muerte del corazón y allí, tumbado, nos recibió con una gran sonrisa.
-¿Cómo estás?
-Bien, chicos, muchas gracias. Estoy asombrado de toda esta maravilla técnica. Los hospitales llenos de instrumentos para operar y los conocimientos de los doctores, es impresionante.
-Bueno, Alvarito, es su trabajo, se da por hecho que saben operar y manejar esos cachibaches.
Y aquí vino la lección...
"Pero es asombroso, hay que asombrarse, hay que tener curiosidad. Lo mejor que podemos hacer con las cosas que nos rodean es mirarlas con ojos de niño. Intentando comprenderlas y asombrándonos de cualquier pequeño detalle. No hay que caer en el vicio de suponer que el doctor sabe operar. Ya sé que el doctor sabe hacer operaciones pero no por ello hay que dejar de notar la sensación de que ese hombre ha salvado mi vida... y eso es asombroso.
Para los niños pequeños todo es nuevo... todo lo miran, lo tocan, quieren descubrir. Esa es la actitud que debemos tener, descubrir cada día algo nuevo. Las personas que dicen que son demasiado viejas como para cambiar ya no tienen nada que hacer en esta vida. Cambiar es aprender, es adaptarse a la vida y seguir siempre adelante; si no estás dispuesto a aprender todos los días no sé qué haces aquí. Yo todos los días aprendo muchas cosas tan solo de camino al trabajo. Intento asombrarme de todas las situaciones y tener esa mirada de niño. Se pueden aprender muchísimas cosas de la gente tan sólo observándolas, sin que nadie te enseñe".
Siempre nos defendió, desde el primer día que llegó al grupo hizo una "apuesta" por los más jóvenes, apoyándonos y ayudándonos en todo lo que pudo, pero dándonos el protagonismo que él tuvo tiempo atrás. Era un crack... un verdadero galáctico.
Ya no está con nosotros, ahora brilla en una estrella y desde allí nos observa con sus ojos de niño y sigue aprendiendo día tras día. Nosotros miramos hacia lo alto por las noches y seguimos notando su apoyo. El grupo no sería lo mismo sin él y es que por donde pasó, dejó una profunda huella.
Sin embargo el post de hoy no es para él, sino para vosotros. Para los que seguís sus consejos, os asombráis de las cosas cotidianas y tenéis esa sana curiosidad de cómo funcionan las cosas.
Un abrazo para todos.


3 comentarios:
Alvarito... Con todo lo q luchó x su familia. Nos mira desde muy alto... ;)
Un beso
Alvarito...que gran personaa no??
=D
yo siempre estoy descubriendo cosas nuevaas^^
un besiitoo!!
Que lindo mensaje!!!