Publicado el jueves 22 de mayo de 2008 a las 20:36
Después de estos días en los que ha llovido tanto (y tanto me he mojado) quisiera hablar de la lluvia... no se... me apetece.
El martes (o era miércoles?) de la semana pasada fui a trabajar (hasta ahí ninguna sorpresa, espero). Llovía (evidentemente). Salgo del metro en la estación de Empalme y... bueno, como es costumbre en mí, no llevaba paraguas. Muy pocas veces lo considero necesario, no me importa mojarme con el agua de lluvia.
Allí estábamos todas las personas correteando como hormiguitas, saltando charcos, con los periódicos en la cabeza (la tinta destiñe, tontucos!!)... y en ese momento decidí disfrutar del momento. Caminé despacio, no tenía prisa, aún quedaban 10 minutos para empezar mi jornada y el camino que me separa del trabajo no es muy largo. Me acordé de la película Instinto, dónde Cuba Goodwin Jr. se queda bajo una tormenta con los brazos abiertos y dejando que el agua le empape...
Cuando llueve nadie se fija en las cosas... solo piensa en no mojarse. Uno de los mejores momentos fue cuando escuché a los pajarillos trinar... como si la lluvia, los humanos y el humo de la ciudad no fuera con ellos, no sabía que los pájaros cantaran cuando llueve... (si, ya, ¿por qué no tendrían que hacerlo?, es normal que canten... pero, ¿alguno los ha escuchado?... no, porque está preocupado en no mojarse). Otra de las cosas que me durará en la mente durante mucho tiempo será la imagen de los árboles, las fuentes y los edificios, todo rodeado de esa especie de niebla que provoca la lluvia... muy bonito... un verdadero regalo para la vista.
Viene de muy arriba, lo envuelve todo, tú incluído, y te hace sentir minúsculo en mitad de la nada, aún así la puedes coger y saber que los dos sois de la misma naturaleza.
La verdad... creo que hay que disfrutar más de esos momentos, la lluvia no es mala... yo allí abajo (abajo de la lluvia) me sentía genial... como algo muy pequeñito dentro de algo muy grande. Sí... llegué chopado al trabajo... pero como ya he dicho antes, no me importa mojarme con agua de lluvia.
Me quedé con las ganas de visitar la playa mientras llueve, pero es que últimamente ando algo liado con las oposiciones y tengo que racionar el tiempo como si fuera el recurso más escaso del que dispongo. Ahora me toca lidiar con las 101 personas (como los dálmatas) que optamos a los 15 puestos ofertados. Os aseguro que pondré todo de mi parte para sacarlas adelante... aunque esto último creo que lo digo más para animarme a mí mismo que para informaros.
Desde aquí informo de mi firme intención de disfrutar en el campamento de verano de cualquier momento de lluvia. Cogeré mi poncho y me sentaré en algún lugar dónde llueva mucho... el sonido de la lluvia golpeando el plástico a apenas unos milímetros de tu cuerpo es una de las cosas que nadie debería perderse. Si a alguien le apetece, está más que invitado a acompañarme... seguro que encontraremos un buen tema de conversación (y no pasaremos calor).
Un abrazo para todos... y dejadla caer... disfutad del momento y del olor a tierra mojada, que tan pocas veces se puede percibir en la gran ciudad.
Felicidades, Leona, sé que voy con algún día de retraso y sé que me perdonas, ;-)
El martes (o era miércoles?) de la semana pasada fui a trabajar (hasta ahí ninguna sorpresa, espero). Llovía (evidentemente). Salgo del metro en la estación de Empalme y... bueno, como es costumbre en mí, no llevaba paraguas. Muy pocas veces lo considero necesario, no me importa mojarme con el agua de lluvia.
Allí estábamos todas las personas correteando como hormiguitas, saltando charcos, con los periódicos en la cabeza (la tinta destiñe, tontucos!!)... y en ese momento decidí disfrutar del momento. Caminé despacio, no tenía prisa, aún quedaban 10 minutos para empezar mi jornada y el camino que me separa del trabajo no es muy largo. Me acordé de la película Instinto, dónde Cuba Goodwin Jr. se queda bajo una tormenta con los brazos abiertos y dejando que el agua le empape...
Cuando llueve nadie se fija en las cosas... solo piensa en no mojarse. Uno de los mejores momentos fue cuando escuché a los pajarillos trinar... como si la lluvia, los humanos y el humo de la ciudad no fuera con ellos, no sabía que los pájaros cantaran cuando llueve... (si, ya, ¿por qué no tendrían que hacerlo?, es normal que canten... pero, ¿alguno los ha escuchado?... no, porque está preocupado en no mojarse). Otra de las cosas que me durará en la mente durante mucho tiempo será la imagen de los árboles, las fuentes y los edificios, todo rodeado de esa especie de niebla que provoca la lluvia... muy bonito... un verdadero regalo para la vista.
Viene de muy arriba, lo envuelve todo, tú incluído, y te hace sentir minúsculo en mitad de la nada, aún así la puedes coger y saber que los dos sois de la misma naturaleza.La verdad... creo que hay que disfrutar más de esos momentos, la lluvia no es mala... yo allí abajo (abajo de la lluvia) me sentía genial... como algo muy pequeñito dentro de algo muy grande. Sí... llegué chopado al trabajo... pero como ya he dicho antes, no me importa mojarme con agua de lluvia.
Me quedé con las ganas de visitar la playa mientras llueve, pero es que últimamente ando algo liado con las oposiciones y tengo que racionar el tiempo como si fuera el recurso más escaso del que dispongo. Ahora me toca lidiar con las 101 personas (como los dálmatas) que optamos a los 15 puestos ofertados. Os aseguro que pondré todo de mi parte para sacarlas adelante... aunque esto último creo que lo digo más para animarme a mí mismo que para informaros.
Desde aquí informo de mi firme intención de disfrutar en el campamento de verano de cualquier momento de lluvia. Cogeré mi poncho y me sentaré en algún lugar dónde llueva mucho... el sonido de la lluvia golpeando el plástico a apenas unos milímetros de tu cuerpo es una de las cosas que nadie debería perderse. Si a alguien le apetece, está más que invitado a acompañarme... seguro que encontraremos un buen tema de conversación (y no pasaremos calor).
Un abrazo para todos... y dejadla caer... disfutad del momento y del olor a tierra mojada, que tan pocas veces se puede percibir en la gran ciudad.
Felicidades, Leona, sé que voy con algún día de retraso y sé que me perdonas, ;-)


