Publicado el miércoles, 12 de mayo de 2010 a las 10:48
Esta mañana de camino al trabajo escuché una canción que me gustó.

No es que sea muy "de mi estilo" pero me hizo recordar tiempos pasados en los que Lince y yo (acompañados la mayoría de las veces por mi primo) íbamos a alguna discoteca de esas que ya han desaparecido a hacer el capullo (porque bailar, lo que es bailar, no bailábamos). Sin darme cuenta me he visto recordando y sonriendo. Rememorando esas noches (5 o 6, no han sido más) en las que después de 2 o 3 horas, Lince y yo nos mirábamos como diciendo "¿qué hacemos exactamente aquí?". Supongo que sería curiosidad, me alegro de no haber encajado en esos lugares, supongo que éramos muy inocentes para encajar con gente tan... experimentada en ciertos campos en los que nosotros éramos imberbes.

No me gustan las discotecas, en general. No quita que alguna vez me lo haya pasado bien en alguna. Pero a grandes rasgos hay demasiadas cosas que no me gustan, por ejemplo:

  • El humo. No me gusta la niebla que invade todos los espacios del lugar. Para los no fumadores es muy molesto, además es un olor que no te puedes quitar. La ropa queda impregnada de una mezcla asquerosa de alquitrán y costo. Horrible.
  • Demasiado oscuras, en mi opinión. Quizá sea para darnos una oportunidad a los feos de no parecer tan feos. El caso es que los destellos de luz en mitad de la oscuridad también me molestan... Además, combinados con el humo me dejan los ojos como el rosario de la aurora.
  • Los borrachos y colocados tampoco son gente con la que quiera relacionarme. La gente se pone muy violenta y muchas de las veces que he ido a una discoteca he visto alguna pelea. Eso sí, la discusión empezó por un tema muy trascendental: ¿Quien es mejor: Albelda o Baraja?
  • Demasiada gente. Los que me conocéis ya sabéis que me pongo algo agobiado en los sitios muy masificados.
  • La música está demasiado alta. Seguro que algunos no compartís esta opinión, pero me resulta curioso estar rodeado (apiñado más bien) de gente y no poder hablar con nadie. Creo que es una oportunidad fantástica (pero perdida) para conocer gente. Además de llegar a casa con un pitido en el oído que no me dejaba dormir... seguro que tantos decibelios repercuten en la salud a largo plazo.
Hay más cosas... las que he nombrado son, en mi ponión, las más molestas.

En su lugar, en vez de ir de discotecas, yo prefiero pasar la noche de cena con los amigos, hablando y salvando al mundo (como tantas veces hemos hecho), ir a un restaurante y luego a un garito a tomar algo tranquilitos. Acampar y dormir "al amparo del creador" (como diría Cormorán), ver Orión, el Dragón, las Osas y Casiopea. Cine. Bolos. Billar. Dardos... y como muy tarde a las 4:00 en casa, que mañana hay faena (o cursos, o ruta, o... :-P).

Ah si!... la canción!!

Aquí os la dejo.

Abrazos para todos.
This entry was posted on 10:48 and is filed under . You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.

2 comentarios:

12 de mayo de 2010 14:28 , Osa Mimosa dijo...

Apoyo la moción. Tampoco me gustan mucho las discotecas pero bueno... Ir una vez a las mil, no me importa.
Me gusta la canción :)
Un beso Liebre.

 
19 de mayo de 2010 20:26 , Anónimo dijo...

Y las noches que nos quedan por pasar, horas y horas arreglando el mundo.
Y QUE NO FALTEN.

Buena Caza
Puma, Lince y ..... la llamaremos "Preciosa"